Cuánto dolor (tango)

La vi en su lecho,
y su silencio,
daban señales
de su angustia atroz y el sinsabor.
Junto a su lado,
pedía incado,
suplicas a Dios
que la proteja de su mal,
dándole la paz por caridad.

Todo pasó,
fue tan fugaz,
y este dolor, frío otoñal.
Cargo mi cruz,
y esta soledad que me atormenta,
llevaré su amor
siempre apasionado, hasta el final.

Música: Jaime Wilensky
Letra: Alberto Lago